cuando el dolor era un grito que era silencio
la noche se llevaba mi sangre
y el poco calor
que me guardaba
aún hoy
-a veces-
el dolor sigue siendo un grito que es silencio
pero mi sangre perdura
y la tibieza permanece
(es que ahora lo sé:
los dos habitamos el mundo,
Compañero de la noche
frente a esta fría luz
catódica)
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Tuesday, September 29, 2009
Monday, September 14, 2009
Puertos Corsarios

estos son algunos de mis puertos corsarios
la multiplicidá ya no es una simplecita
fantasía para esquivar lo único
-que vengo a ser yo-
sino un espejo complejo
una liebre corredora
un sombrerero chiflado
y yo
y vos
en mi cabeza
e incluso
más acá

los sueño
los veo
nos veo
como en lugares que solamente vi de niña
y solamente vi
sola
pero jamás olvido
que hay vida
detrás de ese universo
de frialdad catódica
entonces me cito
y me repito en voz lejana:
'algo
de alguna manera
escapa'

ese susurro ahora sabe
a fragor
y a batalla
a fragor
y a batalla
Thursday, September 3, 2009
No tengo Señor
Sunday, August 2, 2009
e e cummings traicionado por mí!
que mi Corazon esté siempre abierto a los pequeños
pájaros que son los secretos del vivir
sea lo que sea que canten es mejor que conocer
y si los hombres no los llegasen a oir los hombres son viejos
que mi mente pueda vagar hambrienta
e intrépida y sedienta y flexible
e incluso cuando sea domingo pueda yo equivocarme
porque cuando los hombres estan en lo cierto dejan de ser jóvenes
y que pueda yo hacer nada utilmente
y amarte a ti misma tanto mas que sinceramente
que jamas haya habido semejante tonto que fracasara
al intentar traer sobre sí el cielo, con una sonrisa
pájaros que son los secretos del vivir
sea lo que sea que canten es mejor que conocer
y si los hombres no los llegasen a oir los hombres son viejos
que mi mente pueda vagar hambrienta
e intrépida y sedienta y flexible
e incluso cuando sea domingo pueda yo equivocarme
porque cuando los hombres estan en lo cierto dejan de ser jóvenes
y que pueda yo hacer nada utilmente
y amarte a ti misma tanto mas que sinceramente
que jamas haya habido semejante tonto que fracasara
al intentar traer sobre sí el cielo, con una sonrisa
Obscena

detrás del mundo
está mi hogar
detrás de la persona
detrás de mi voz mercenaria
mi hogar
mi casa de barro
mi techo caliente
sumido en sombras
detrás de lo que seduce
tu mirada
detrás de lo que atrapa
tu intelecto
detrás de tu pasión recolectora
de especies exóticas
detrás de todo eso
una mujer crea frágiles rituales
para anudarse a la vida
como una mano en cuenco
Friday, July 31, 2009
Cuerpo a cuerpo
...las rodillas manchadas de verde y los ojos manchados de verde y la nariz invadida por el verde, y el mediodía fracasando en su ambición de quemar lo nuevo, oh mirada a lo pequeño del mundo, oh mirada a lo grande de la vida, oh ...

¿quién soy?
¿hay dos?
¿o es una única escena
que se desgaja?
uff otra vez la cosa esta cantandolé a la multiplicidá
nah, digamos lo obvio
¿las conclusiones finales? ¿eso andás pidiendo?
No.
yo la araña
yo la avispa
yo el marco
de flores verdes
yo la luz
del mediodía

¿quién soy?
¿hay dos?
¿o es una única escena
que se desgaja?
uff otra vez la cosa esta cantandolé a la multiplicidá
nah, digamos lo obvio
¿las conclusiones finales? ¿eso andás pidiendo?
No.
yo la araña
yo la avispa
yo el marco
de flores verdes
yo la luz
del mediodía
Sunday, June 28, 2009
Los paisajes de la bruja oscura (uno)
No es cuestión de luces ni de sombras.
Como una cámara lúcida
Lo que ve depende de su magnífica lente
De las posibles inversiones
Y de las propiedades del mundo que,
En forma tan objetiva como inalcanzable,
Nos rodea.
Lo curioso
Lo inaudito
Es su don:
El poder de ver lo posible
Para luego crearle un camino
Hacia lo cierto.
Como una cámara lúcida
Lo que ve depende de su magnífica lente
De las posibles inversiones
Y de las propiedades del mundo que,
En forma tan objetiva como inalcanzable,
Nos rodea.
Lo curioso
Lo inaudito
Es su don:
El poder de ver lo posible
Para luego crearle un camino
Hacia lo cierto.
Saturday, June 27, 2009
Y esta.
Ah ah ah, puedo fácilmente decir y hablar de nikka, pero no de la que en silencio se ha puesto ese nombre. O Mielina, o el que fuere de los seres que me habitan, de las caras que me presentan al mundo, de mis formas de estar en estas tierras.
Una es la suma de esas formas de estar, pero no es solamente eso.
Una es su cuerpo en los tránsitos de la vida. Bah, YO soy MI cuerpo en los tránsitos que el tiempo me permita desgranar –a santo de qué andarle esquivando a mi primer nombre.
Yo soy nikka, una especie baqueteda que no es Nikka, es otra, y que se ha codeado y ha devorado a Alexandria y a Kara y a Nela y aún todavía se lleva a las patadas con Mielina, sin llevarse a las patadas, es decir, la evita y la aleja del mundo de los adultos, y se la entrega con moño en la frente, envueltita en papel de regalo, a los que traspasan los muros del recinto mundano, es decir: las paredes del aula, no del aula-aula, sino ese límite invisible pero que se siente en el cuerpo, cuando uno está bajo el manto cejialzado de una mirada que abre la puerta. ¿Qué puerta? Y qué sé yo, simplemente la presencia de algo que cede como goznes, de algo que gira en sí mismo para que el cuerpo circule y la mirada se agrande, que eso es, cosa más cosa menos, una puerta. Porque Mielina puede abrir la puerta para ir a jugar bajo la luz tutelar de sus he(te)r(oni)ma(s)nas, pero lejos de la mugre excrementicia de las LETRAS CAPITALES. En esos momentos, Mielina encarna las más altas aspiraciones del sueño, no es ya la prostituta del autoengaño, sino la donosa mujercita que anuncia otra forma de decir, otra forma de reír, otra forma jocosa de llamar al respeto. Aaaaahhhhh ... nada de ello ha de perdurar, se lo llevan ellos, y en ellos se transforma en otra cosa más, y se incorpora a la corriente del mundo.
Pero permanece la luz.
Odio la luz del mediodía, la que quema todo intento de encontrar matices.
La luz que permanece es como la de las estrellas más lejanas en una noche de campo. Es como las luciérnagas. Solamente un titilante indicio de que hay algo más, de que quizá sea cierto (váyase a saber qué), de que vale la pena levantar la mirada hacia lo oscuro de la noche y dibujar las propias constelaciones, ponerle el nombre de los propios dioses y predecir los cataclismos que le sobrevendrán al género humano.
Y seguir alzando esa pequeña luz, una suerte de tea ardiendo en el entrecejo.
Cuando soy Mielina entre los suyos, la brujita Nela le aviva la mirada, y convierte mi/nuestro cuerpo en el motor de torbellinos maremóticos, los hace reír, nos burlamos del miedo a no saber, del miedo a no ser queridos, y de los hijos de puta que les/nos enseñaron a temer.
Cuando soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros, dejo entrever todas las otras que soy, todas las noches que me avalan frente a la página blanca, frente al silencio sonoro, y descubrimos que es posible.
Es hermoso ser la que no tenía que ser, estar donde no se espera que esté alguien como yo. Es hermosa la incertidumbre, porque abre alas en los ojos del que se sorprende.
Esto no va a durar, no va a ser para siempre, lo sé. Lo que no sé, lo que jamás voy a saber, es cuál habrá de ser el derrotero de esa luz pequeña y persistente. Jamás sabré cuales sus frutos cuál su tiempo de cosecha.
Lo único que sé, lo único que me habilita, es que cada vez que soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros/todosnosotros, mi sangre más profunda me dice que el mundo se ha vuelto mi casa.
Una es la suma de esas formas de estar, pero no es solamente eso.
Una es su cuerpo en los tránsitos de la vida. Bah, YO soy MI cuerpo en los tránsitos que el tiempo me permita desgranar –a santo de qué andarle esquivando a mi primer nombre.
Yo soy nikka, una especie baqueteda que no es Nikka, es otra, y que se ha codeado y ha devorado a Alexandria y a Kara y a Nela y aún todavía se lleva a las patadas con Mielina, sin llevarse a las patadas, es decir, la evita y la aleja del mundo de los adultos, y se la entrega con moño en la frente, envueltita en papel de regalo, a los que traspasan los muros del recinto mundano, es decir: las paredes del aula, no del aula-aula, sino ese límite invisible pero que se siente en el cuerpo, cuando uno está bajo el manto cejialzado de una mirada que abre la puerta. ¿Qué puerta? Y qué sé yo, simplemente la presencia de algo que cede como goznes, de algo que gira en sí mismo para que el cuerpo circule y la mirada se agrande, que eso es, cosa más cosa menos, una puerta. Porque Mielina puede abrir la puerta para ir a jugar bajo la luz tutelar de sus he(te)r(oni)ma(s)nas, pero lejos de la mugre excrementicia de las LETRAS CAPITALES. En esos momentos, Mielina encarna las más altas aspiraciones del sueño, no es ya la prostituta del autoengaño, sino la donosa mujercita que anuncia otra forma de decir, otra forma de reír, otra forma jocosa de llamar al respeto. Aaaaahhhhh ... nada de ello ha de perdurar, se lo llevan ellos, y en ellos se transforma en otra cosa más, y se incorpora a la corriente del mundo.
Pero permanece la luz.
Odio la luz del mediodía, la que quema todo intento de encontrar matices.
La luz que permanece es como la de las estrellas más lejanas en una noche de campo. Es como las luciérnagas. Solamente un titilante indicio de que hay algo más, de que quizá sea cierto (váyase a saber qué), de que vale la pena levantar la mirada hacia lo oscuro de la noche y dibujar las propias constelaciones, ponerle el nombre de los propios dioses y predecir los cataclismos que le sobrevendrán al género humano.
Y seguir alzando esa pequeña luz, una suerte de tea ardiendo en el entrecejo.
Cuando soy Mielina entre los suyos, la brujita Nela le aviva la mirada, y convierte mi/nuestro cuerpo en el motor de torbellinos maremóticos, los hace reír, nos burlamos del miedo a no saber, del miedo a no ser queridos, y de los hijos de puta que les/nos enseñaron a temer.
Cuando soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros, dejo entrever todas las otras que soy, todas las noches que me avalan frente a la página blanca, frente al silencio sonoro, y descubrimos que es posible.
Es hermoso ser la que no tenía que ser, estar donde no se espera que esté alguien como yo. Es hermosa la incertidumbre, porque abre alas en los ojos del que se sorprende.
Esto no va a durar, no va a ser para siempre, lo sé. Lo que no sé, lo que jamás voy a saber, es cuál habrá de ser el derrotero de esa luz pequeña y persistente. Jamás sabré cuales sus frutos cuál su tiempo de cosecha.
Lo único que sé, lo único que me habilita, es que cada vez que soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros/todosnosotros, mi sangre más profunda me dice que el mundo se ha vuelto mi casa.
Monday, November 24, 2008
Zona de promesas donde me espera el cuerpo. Pero no quiero esperarnos sólo a nosotros dos. El mundo es una pera a punto de ser mordida, y mis caninos, como una jauría famélica entre las ruinas de un casco de estancia, buscan desgarrar las carnes de las bestias de la noche, inmersas en festivas bandas de bichos de luz (esas pequeñas hadas).
Es cierto que no puedo prometerte a y b, los ordenamientos conocidos; yo no pienso inaugurar otro correo negro, sino esta garúa de cartas blancas como las paredes de mi casa.
Todo es como otra cosa, y como otra cosa más. La sustancia burbujeante de alcoholes bien guardados. Nuestras bocas son perras en celo que no saben del amor, y son jazmines, y caramelos, y ostias y ostras, exquisitas las dos en sus ajustadas lujurias. Pero nuestras bocas al final son nuestras bocas, y no hay algo que nos digan que pueda ir contra esto. Ni siquiera las promesas de ser otros, los que siempre quisimos, en el lugar que siempre añoramos y que, a pesar de ausencias, también es nuestro.
El hambre baila en cada comparación, en cada metáfora, en cada palabra que pretenda ser justa. Todo lo demás, esos vicios circulares, apenas cuelgan ahorcados en el aire como lechosas secreciones de silencio.
Es cierto que no puedo prometerte a y b, los ordenamientos conocidos; yo no pienso inaugurar otro correo negro, sino esta garúa de cartas blancas como las paredes de mi casa.
Todo es como otra cosa, y como otra cosa más. La sustancia burbujeante de alcoholes bien guardados. Nuestras bocas son perras en celo que no saben del amor, y son jazmines, y caramelos, y ostias y ostras, exquisitas las dos en sus ajustadas lujurias. Pero nuestras bocas al final son nuestras bocas, y no hay algo que nos digan que pueda ir contra esto. Ni siquiera las promesas de ser otros, los que siempre quisimos, en el lugar que siempre añoramos y que, a pesar de ausencias, también es nuestro.
El hambre baila en cada comparación, en cada metáfora, en cada palabra que pretenda ser justa. Todo lo demás, esos vicios circulares, apenas cuelgan ahorcados en el aire como lechosas secreciones de silencio.
Sunday, November 23, 2008
Verba Sajona.
La verba sajona ha sabido ser
la lengua exclusiva de los sortilegios
de mi infancia.
Fue un hogar lejano
esperándome en el horizonte,
el que cada tanto
se acercaba a los sombríos umbrales
de mi cantar a solas.
También ha sido
caricia en los labios
y sedoso juego de la lengua
la irreverente travesía entre nombres distantes
que sin embargo
sólo pueden referirme a una misma Tierra.
la lengua exclusiva de los sortilegios
de mi infancia.
Fue un hogar lejano
esperándome en el horizonte,
el que cada tanto
se acercaba a los sombríos umbrales
de mi cantar a solas.
También ha sido
caricia en los labios
y sedoso juego de la lengua
la irreverente travesía entre nombres distantes
que sin embargo
sólo pueden referirme a una misma Tierra.
Sunday, November 16, 2008
Wednesday, November 12, 2008
La roca y el viento
La roca empuja al viento a decir su nombre.
Lo hace llamar a dos manos
cantar grises
silbarle al desierto
inaugurar una fiesta de serpientes
recortadas en el cuerpo de los astros
más arriba
y más
y siempre más.
La roca lo invita
lo envuelve
lo marea
lo lleva y trae de visita por todos sus recovecos.
Lo hace ulular
sirena de los puertos
llamada pirata en océanos de arena.
Entonces tu casa
hasta ese instante barcaza en dique seco
se vuelve la nave del sol
navegando olas de plata,
un muelle al infinito
a orillas de la noche.
Escucha.
La roca recibe al viento.
Y son dos urdiendo el mar.
Lo hace llamar a dos manos
cantar grises
silbarle al desierto
inaugurar una fiesta de serpientes
recortadas en el cuerpo de los astros
más arriba
y más
y siempre más.
La roca lo invita
lo envuelve
lo marea
lo lleva y trae de visita por todos sus recovecos.
Lo hace ulular
sirena de los puertos
llamada pirata en océanos de arena.
Entonces tu casa
hasta ese instante barcaza en dique seco
se vuelve la nave del sol
navegando olas de plata,
un muelle al infinito
a orillas de la noche.
Escucha.
La roca recibe al viento.
Y son dos urdiendo el mar.
Tuesday, November 11, 2008
Monday, November 10, 2008
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| Domestica |
Lo mínimo
nace en oscuridades
sin indexar.
No La Oscuridad.
No el Enemigo Público Nº 1.
Lo mínimo escapa de las textualidades
convenidas.
No tiene prensa
ni libelo ni libre deuda.
Es pura libélula.
La deidad minúscula
de lo que no tiene nombre.
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