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Tuesday, September 29, 2009

A mi gran compañero en esta fría luminiscencia.

cuando el dolor era un grito que era silencio
la noche se llevaba mi sangre
y el poco calor
que me guardaba

aún hoy
-a veces-
el dolor sigue siendo un grito que es silencio
pero mi sangre perdura
y la tibieza permanece

(es que ahora lo sé:
los dos habitamos el mundo,
Compañero de la noche
frente a esta fría luz
catódica)

Wednesday, July 29, 2009

Iremos al mar!



...arados en estos puertos de m...

...digas, no digas, no digas así, qué seríamos sin puer..


esperaremos, cantando cerca de los cangrejales
caminando el agua baja
orando a las aves marinas
y a las de los juncales

el mar vendrá a nosotros

...tiempo de zarpar, extranjera...

Thursday, July 2, 2009

Princesa al alba jugando en el jardín


la escena precintada


the crossing line


grain in the rain


waiting for the sword to be given



the witch is born

Monday, June 29, 2009

Los paisajes de la bruja oscura: visita a las Tierras de Arian

Renuncio a evocar su lenguaje, que más que un lenguaje es una forma de hablar. Ellos hacen que el puro sonido tenga sentido. Nadie duda de que se duelen cuando hablan. Es tan clara la voluntad de atrapar lo que se escapa, es un esfuerzo tan desesperado y vital, que no puedo más que sentirme miserable cuando no escucho a la gente de Arian.

Renuncio a recrear esas voces, pero no me resigno. Ese hablar ha fragmentado el mío, y sé muy bien que no hay forma de decir que aquí empieza y aquí termina, y mucho menos de decir qué es lo que aquí empieza, y si es que alguna vez termina.
En los Caducos Bosques saben de la distancia entre el golpe y el sonido; saben de un hablar escamado que les dice que es mentira que el golpe duela, les dice que no duele, que no duele...y duele tanto decir una palabra.

¿Qué es lo que se duele? ¿Y contra qué se duele? ¿Y por qué? ¿Quién llena esa distancia? ¿Cómo la llena? ¿Y por qué? Y esto que se escapa, la piedra a la que no me voy a poder subir con los dos pies, ¿qué nombre tiene? ¿qué nombre le daré?

Los otros son los Sapientes, los que dicen como reptiles y tienen la lengua fría de tanto lamer el silencio. Ellos no callan. Hablan dulcemente, como en una caricia, como aceitando los resquicios por donde se pueda filtrar un quejido. Han domesticado a las cosas porque apaciguaron el dolor de los hombres, y sedan sus propias heridas contemplando los Bosques Perennes; de espaldas a los otros que en Arian, saben, y cuánto más saben cuando callan, callar.

Saturday, June 27, 2009

Y esta.

Ah ah ah, puedo fácilmente decir y hablar de nikka, pero no de la que en silencio se ha puesto ese nombre. O Mielina, o el que fuere de los seres que me habitan, de las caras que me presentan al mundo, de mis formas de estar en estas tierras.
Una es la suma de esas formas de estar, pero no es solamente eso.
Una es su cuerpo en los tránsitos de la vida. Bah, YO soy MI cuerpo en los tránsitos que el tiempo me permita desgranar –a santo de qué andarle esquivando a mi primer nombre.
Yo soy nikka, una especie baqueteda que no es Nikka, es otra, y que se ha codeado y ha devorado a Alexandria y a Kara y a Nela y aún todavía se lleva a las patadas con Mielina, sin llevarse a las patadas, es decir, la evita y la aleja del mundo de los adultos, y se la entrega con moño en la frente, envueltita en papel de regalo, a los que traspasan los muros del recinto mundano, es decir: las paredes del aula, no del aula-aula, sino ese límite invisible pero que se siente en el cuerpo, cuando uno está bajo el manto cejialzado de una mirada que abre la puerta. ¿Qué puerta? Y qué sé yo, simplemente la presencia de algo que cede como goznes, de algo que gira en sí mismo para que el cuerpo circule y la mirada se agrande, que eso es, cosa más cosa menos, una puerta. Porque Mielina puede abrir la puerta para ir a jugar bajo la luz tutelar de sus he(te)r(oni)ma(s)nas, pero lejos de la mugre excrementicia de las LETRAS CAPITALES. En esos momentos, Mielina encarna las más altas aspiraciones del sueño, no es ya la prostituta del autoengaño, sino la donosa mujercita que anuncia otra forma de decir, otra forma de reír, otra forma jocosa de llamar al respeto. Aaaaahhhhh ... nada de ello ha de perdurar, se lo llevan ellos, y en ellos se transforma en otra cosa más, y se incorpora a la corriente del mundo.
Pero permanece la luz.
Odio la luz del mediodía, la que quema todo intento de encontrar matices.
La luz que permanece es como la de las estrellas más lejanas en una noche de campo. Es como las luciérnagas. Solamente un titilante indicio de que hay algo más, de que quizá sea cierto (váyase a saber qué), de que vale la pena levantar la mirada hacia lo oscuro de la noche y dibujar las propias constelaciones, ponerle el nombre de los propios dioses y predecir los cataclismos que le sobrevendrán al género humano.
Y seguir alzando esa pequeña luz, una suerte de tea ardiendo en el entrecejo.
Cuando soy Mielina entre los suyos, la brujita Nela le aviva la mirada, y convierte mi/nuestro cuerpo en el motor de torbellinos maremóticos, los hace reír, nos burlamos del miedo a no saber, del miedo a no ser queridos, y de los hijos de puta que les/nos enseñaron a temer.
Cuando soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros, dejo entrever todas las otras que soy, todas las noches que me avalan frente a la página blanca, frente al silencio sonoro, y descubrimos que es posible.

Es hermoso ser la que no tenía que ser, estar donde no se espera que esté alguien como yo. Es hermosa la incertidumbre, porque abre alas en los ojos del que se sorprende.
Esto no va a durar, no va a ser para siempre, lo sé. Lo que no sé, lo que jamás voy a saber, es cuál habrá de ser el derrotero de esa luz pequeña y persistente. Jamás sabré cuales sus frutos cuál su tiempo de cosecha.
Lo único que sé, lo único que me habilita, es que cada vez que soy Mielina entre los suyos/míos/nuestros/todosnosotros, mi sangre más profunda me dice que el mundo se ha vuelto mi casa.

Soy un arma

Abbi sobrevive agazapada a la sombra luminosa de la infancia. Se esconde de los golpes, de los olores del sudor alcohólico, de las caricias como manotazo de ahogado que no respetan su cuerpo blanco y tibio, necesariamente negado como el de toda belleza que amenaza los confines de la moralidad. Juega sola en tenue canturreo. Abbi, la decoradora de muertos, la recreadora del sentido, la reconstructora.

Nikka, que lo ha visto todo desde la terraza desesperada de la infancia, todavía busca los vestigios de esa promesa dorada que no fue y se abre camino en la noche amarilla del neón, en sus bordes, a puro puño cortante y entrecejo hundido, y desespera en su afán por atraparlo, cuando la promesa no puede más que morir si es enfrascada, y la promesa muerta no es más que recuerdo y ausencia. Nikka, la guerrera aguda, la parca cirujana, la guardiana reptil, de cara al frío que amenaza el verano de los fondos abbisales. Su fiel pretoriana.

Nela camina los Caducos Bosques donde la infancia encontró refugio, donde se fue haciendo mujer callada y aprendiendo la relación entre las cosas y los seres que mutan, aprendiendo del peso de aquellos Bosques Perennes helados proyectados sobre el mullido manto de hojas eternamente renovándose. Aprendiendo, aprendiendo, hasta deconstruir su poder heredado para abrirse al poder del nacimiento, armado entre todos. Nela, la bruja de pueblo, la reina descastada, la maestra paria sin ascendente ni lugar, la que erigió las paredes de esa casa donde la sombra de los Bosques Perennes jamás entrará, la que ve lo nunca visto y no sabe cómo dejarlo de llamar.

Kara, la silenciosa señora de las agujas que con ojos negros de toda negrura es la noche avocada a los estudios sapienciales, para darlos vuelta como a media por zurcir; la toda ojos, ella, la toda silencio y paciencia infinita para adentrarse donde duela y rondar a las otras niñas nocturnas en sus desvelos inasibles. Kara omnisciente, sobrevolando el dolor.

Mielina, la innombrable entregada a la mirada ajena, la sucia mujercita de la mundanidad convenida, la que se adentra en los espacios normados y hace belleza de su mugre citadina, la que se entrega al deseo otro, se sacrifica al deseo otro, se golpea, con el simple afán de entregarle alguna vez compañero a la niñita escondida. Mielina, te lavo los pies junto al mar, pequeña Judas sacrificada a la desgloria divina. Amén.

Alexandria, la voz sabia que instaura el orden precario de los que se saben que volverán a florecer, la que administra el dolor y la desmesura, la memoria que dice a Nikka que la belleza está en lo que vive, la que dice a Mielina que descanse de otredades, la que escucha a Kara recitar enmiendas, la que convoca a Nela a curar los mundos. La que canta bajito para que Abbi deje de temerle al encuentro.

Monday, November 24, 2008

Idus

No puedo regresar
aunque no he olvidado
un estar negado a todo estar
a la finitud del estar
a su caprichoso alcance
a su labor en vano.

-la lucidez me acompaña en lo que añoro
misteriosa añoranza de
lo que me ha faltado
lo que no conocí
lo que profundamente espero-

terminé un cuento
y por eso no puedo regresar

porque no hay nada más que esto:
el duelo largo por la muerte de dios
sostenido en mi lamento a puño alzado

Sunday, November 23, 2008

Flores blancas.




una flor blanca
como una casa blanca
como un camino blanco
hacia lo luminosamente negro

inciertas son las visiones
hacia lo profundo de uno
mismo

Thursday, November 20, 2008

Mis bellas damas.

Lady Wolf

cántale a la noche

dama de la pelambre ardida

cántale a las órbitas astrales

a su ritmo

a su periodicidad

cántale tu canto desgarrado

tu donoso canto de señora en las tinieblas

sé la sirena en lo oscuro

la virulenta pitonisa

que predice la llegada del invierno

Lady Stone

en las profundas vetas de la tierra

a través de sus estrías minerales

con sus colores sin mácula y sin luz

los onixes suspiran por debajo de la vida

respiran la sutil inteligencia

que liga lo concreto

Lady Viperine

jisante sombra de la sombra

la-si-bi-la-do-ra

su rúbrica ondulada

tajea las arenas del desierto

su esquiva estampa

vadea los ardores

del vivir

Sunday, November 16, 2008

Fugalidad

i.

Su mirada

esquiva

Lejana

Vencedora

no se ha rendido

al telar

de mis afectos

no ha encontrado goce

en el punteado

de mis arpas

Utilidad

Experiencia

Afirmación

religan lo concreto

Aprenderás – me digo

y me voy.

ii.

hurgo y orado

con varas

de madera

alzo una ceja

detenida

- pienso -

el cuerpo

-que es el mío-

que soy yo

es el capullo de un estar

iii.

a lo lejos

-oigo-

los sonidos de la muerte

dos o tres disparos

alguien correrá

a lo cerca

-oigo-

los sonidos de la vida

invicta

sin mácula

feroz

iiii.

la máscara

se teje

sobre la utilidad

-oh, experiencia-

mirad

mis redes

qué bellas son

y yo sé

-reconozco-

la pátina vieja

Una desahuciada

en esta guerra de ilusos.


iiiii.

era esto

-pues-

lo que no debía saber

la mutabilidad del sentido

la opacidad de los cuerpos

el desorden

el desorden

las palabras vencidas

el trabajo de artesana

la mirada

la mirada

el exilio del nativo

la extrañación del lenguaje

lo silente

lo silente

la supervivencia per se

la ausencia de florituras

el descanso

el descanso

su dolor sordo

-oh, tejedora


iiiii.

diosa rabiosa

aprendiz de cerviz

hereje que teje

la poma regalona

de los sueños

- tu dueño -

no habrás de callar ni guardar

luto

a pesar

de tanto entierro

iiiiii.

precintado el luminoso lugar

-la escena del crimen

fracasar es una victoria

-si es que así caen los velos

pero la luz

(cómo lastima este lugar)


Friday, November 14, 2008

Camino al alba

script

escribo
desde el espacio vacío
que alguna vez me perteneciera,
caminando la tierra baldía
que vine a descubrir que soy,
ejercitando una mirada muda
incapaz de habitarme
por completo.

Escribo
desde la claridad del día,
bajo la luz difusa
sin potencia para anudarme
siquiera a mí misma.

ah
la callada peregrina
en camino
hacia el alba